jueves, 25 de julio de 2013

INCREIBLE CASTILLO EN ARGENTINA









La historia del castillo.


El Castillo Naveira tal vez sea, de los lugares de Luján, uno de los más misteriosos, sea por su excentricidad arquitectónica o por estar actualmente vedado al público. 

La historia de su construcción se remonta a 1841 cuando Enrique Beschtedt compra el terreno y contrata a uno de los ocho arquitectos que trabajaron en la Basílica de Luján, el belga Ernesto Moreau para la obra. 

Mientras tanto, el hombre y su única hija, Irene, se instalaron en una casona preexistente en la propiedad. Años luego la chica se casa con el Dr. Domingo Fernández, dando comienzo a la “dinastía” Fernández Beschtedt que luego vendría: Elina Lucia, José Salvador, Alberto Manuel, Adolfo María, Manuel José María Flavio, Enrique, Alfonso Rodrigo, Enriqueta Matilde y Maria Inés. 

Por reveses de la vida en 1913 los Fernández Beschtedt abandonaron la propiedad cuya nueva dueña fue Matilde Golpe Brañas, viuda de Manuel Naveira con quien tuvo un solo hijo: José Roque Naveira Golpe. 

El difunto marido poseía 159 propiedades y 49.900 hectáreas repartidas entre Buenos Aires y La Pampa, siendo un hombre de riquezas incalculables para aquella época. 

José Naveira, el hijo de la pareja, fue quien amplió el castillo aún más al contratar al mismo arquitecto de antes y siendo él mismo un experto entusiasta del arte gótico. Curiosamente, en 1922, “Pepe” Naveira se casó con Elina Fernández Beschtedt, donde ésta había nacido 25 años atrás. Los hijos de Elina Lucia y Pepe fueron: Matilde Naveira Fernández Beschtedt, Elina Lucía Naveira Fernández Beschtedt y Alfonso Rodrigo Naveira Fernández Beschtedt.

En la actualidad, si bien el castillo sigue perteneciendo a la familia, no se conoce el estado real de sus interiores ya que la entrada se halla vedada al público en general, razón por la cual todo tipo de especulaciones crecen alrededor de ésta mítica construcción tan ajena al paisaje de la llanura porteña. 

El tiempo dirá cual es el destino del Castillo Naveira, y hasta entonces, nosotros, incautos observadores, tendremos que contentarnos con las pocas fotografías que circulan por la red. 




































Vista satelital del castillo